Una investigación publicada en la revista Frontiers in Nutrition establece una posible explicación molecular sobre cómo la dieta mediterránea contribuye a un envejecimiento más saludable. El estudio encontró que los adultos mayores que siguen este patrón alimenticio presentan niveles sanguíneos significativamente más elevados de ciertas microproteínas mitocondriales, las cuales están vinculadas a la protección del sistema cardiovascular y cerebral.
Mecanismo molecular detrás del beneficio
Las microproteínas identificadas, denominadas humanina y SHMOOSE, son producidas por las mitocondrias, las encargadas de generar energía dentro de las células. Estas moléculas pequeñas desempeñan funciones cruciales en la protección neuronal, el metabolismo y la salud del corazón. El análisis se realizó con 49 personas mayores, con una edad promedio de 78 años, evaluando su adherencia a la dieta mediterránea mediante un cuestionario de nueve preguntas sobre hábitos alimenticios.
Los resultados revelaron que el grupo con mayor adherencia, aproximadamente el 41% de los participantes, mostraba concentraciones marcadamente superiores de ambas microproteínas en comparación con quienes la seguían en menor medida. Un consumo frecuente de aceite de oliva, pescado y legumbres se asoció específicamente con niveles más altos de humanina.
Relación con el estrés oxidativo
El estudio también midió marcadores de estrés oxidativo, un proceso vinculado al envejecimiento y a enfermedades crónicas. Se observó que a mayor cantidad de humanina en la sangre, menor era la presencia de un marcador llamado Nox2, relacionado con este daño celular. Además, los participantes con mayor compromiso con la dieta presentaron niveles más bajos de las sustancias sNox2-dp y 8-iso-PGF2α, indicadores de daño celular.
“Nuestro objetivo es pasar de observar asociaciones a comprender la causalidad. Si logramos aprovechar estas vías, podríamos diseñar estrategias nutricionales que promuevan un envejecimiento saludable a nivel molecular”, afirmó Roberto Vicinanza, investigador principal del estudio.
Pinchas Cohen, decano de la USC Leonard Davis School y coautor de la investigación, destacó que estas microproteínas podrían funcionar como mensajeros que transforman la información de los alimentos en señales que influyen en el funcionamiento y el envejecimiento celular. Además, sugirió que podrían servir como indicadores para medir el impacto de la dieta mediterránea en la salud mitocondrial.
Futuro de la nutrición personalizada
Los hallazgos abren una vía hacia la nutrición de precisión, donde biomarcadores como la humanina y SHMOOSE podrían utilizarse para personalizar intervenciones dietéticas. Esto permitiría ajustar la alimentación de manera individualizada para optimizar el envejecimiento saludable y reducir el riesgo de enfermedades asociadas a la edad. El estudio fue realizado por especialistas de la Universidad del Sur de California y la Universidad de Roma La Sapienza, y todos los participantes fueron atendidos en el Centro de Aterotrombosis de la universidad italiana.

