El Consejo Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) expresó su alarma por la escalada del conflicto en Medio Oriente, originado por acciones militares de Estados Unidos e Israel, y demandó un alto total a la violencia mediante un comunicado oficial publicado el 19 de abril de 2026.
Llamado al diálogo y al derecho internacional
La institución educativa señaló su “profunda preocupación” ante el deterioro de la situación y enfatizó que la agresión armada es contraria a la convivencia pacífica entre países y pone en peligro la seguridad y la dignidad de las personas. La universidad basó su postura en el Artículo 2 de la Carta de la ONU, el cual veta el uso de la fuerza contra la integridad territorial de cualquier Estado.
En su pronunciamiento, la UNAM instó a fortalecer el alto al fuego vigente desde el 8 de abril y a que las partes retomen urgentemente las vías diplomáticas para conseguir acuerdos que conduzcan a una paz duradera.
Condena de ataques y compromiso con la vida
Uno de los ejes centrales del mensaje fue la exigencia de respeto absoluto al derecho internacional humanitario y a los derechos fundamentales, con el objetivo de salvaguardar a la población no combatiente. La declaración rechazó cualquier ofensiva dirigida contra civiles o contra infraestructuras críticas como hospitales y escuelas, subrayando que solo el diálogo y la negociación son mecanismos legítimos para superar la crisis.
La UNAM reiteró su adhesión a la convivencia en paz y a la protección de la vida, principios que considera fundamentales en su misión académica y social. Además, hizo un exhorto a otras universidades para que colaboren en la difusión de una cultura de paz a nivel global.
Frente a los recientes combates en la zona, la universidad abogó por priorizar la diplomacia y la comprensión mutua como herramientas indispensables para lograr justicia y dignidad para todos. El Consejo concluyó su postura recordando su vocación humanista y reiterando que “la paz es el fundamento esencial para cualquier desarrollo social”.
Contexto internacional de la declaración
El comunicado se difunde en un momento de tensión, a pocos días de que expire la tregua en la región del Golfo Pérsico. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha incrementado la presión sobre Irán, exigiendo el cumplimiento del cese al fuego y amenazando con atacar infraestructura civil si Teherán no acata los términos pactados, en un escenario donde el flujo petrolero mundial y la crisis energética global están en riesgo.
El conflicto se focaliza en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde transita cerca del 20% del comercio mundial de petróleo. En redes sociales, Trump acusó a Irán de violar la tregua tras unos disparos en la zona contra buques de Francia y el Reino Unido, advirtiendo que la “amabilidad se acabó”.
Por su parte, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán respondió calificando el bloqueo estadounidense a sus puertos como una violación del alto al fuego y afirmó que impedirá cualquier reapertura condicional del paso. Reiteró que Irán continuará supervisando el tráfico marítimo, estableciendo rutas y cobrando tarifas hasta el fin de la guerra.
Negociaciones en curso bajo mediación paquistaní
Ante la inminente expiración de la frágil tregua, Irán informó haber recibido nuevas propuestas de Estados Unidos y confirmó la mediación de Pakistán para intentar extenderla. El ministro de Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, declaró que su gobierno trabaja para “tender puentes” entre Washington y Teherán.
Las autoridades de Pakistán han reforzado la seguridad en Islamabad, sede de los últimos encuentros bilaterales. El Consejo Supremo iraní confirmó la recepción de propuestas estadounidenses durante la visita del jefe del ejército paquistaní, pero descartó categóricamente la posibilidad de entregar a Washington su reserva de 440 kilogramos de uranio enriquecido, tachando esa exigencia de “inviable desde el inicio”.
En el marco de las negociaciones nucleares interrumpidas desde el 28 de febrero, Irán utiliza el cierre del estrecho de Ormuz como palanca para condicionar el flujo energético y aumentar el costo político para Trump, mientras el bloqueo estadounidense estrangula la economía iraní al limitar su acceso a divisas. La prolongación del enfrentamiento incrementa el peligro de un regreso a la guerra abierta, manteniendo en jaque tanto la economía mundial como la seguridad de las rutas energéticas estratégicas.

