En el municipio de Pedro Escobedo, Querétaro, el taller Tlamatini, dirigido por el maestro ceramista Pablo Alberto Pérez Vera, se dedica desde hace décadas a la elaboración de réplicas fieles de piezas prehispánicas, con un doble propósito: preservar el patrimonio cultural y combatir el tráfico ilegal de vestigios arqueológicos.
Una trayectoria nacida de un encuentro fortuito
La carrera del artesano autodidacta de 76 años comenzó, según relata, “por accidente” durante una visita al Museo de Antropología e Historia de la Ciudad de México. Mientras copiaba una estela maya, su trabajo llamó la atención del personal del recinto, lo que le valió una invitación a colaborar en el taller de cerámica del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Tras veinte años de labor en esa institución, donde ascendió de ayudante general a coordinador del taller de cerámica, Pérez Vera fundó formalmente el proyecto Tlamatini en 1993, luego de regresar de una estancia en Nicaragua.
Un catálogo que abarca tres épocas y múltiples culturas
El taller, que opera en una bodega equipada con hornos, moldes y arcilla, alberga reproducciones de las tres épocas prehispánicas de México: preclásica, clásica y postclásica. El maestro asegura que cada réplica logra un 80 por ciento de similitud con la pieza original.
Su producción se divide en dos líneas: una dedicada a las reproducciones, que incluye 50 modelos distintos, y otra enfocada en artesanías de inspiración prehispánica. La colección abarca figuras de culturas mesoamericanas representativas, desde las del norte del país hasta las que habitaron la península de Yucatán.
Un nombre con profundo significado cultural
El nombre Tlamatini fue tomado de un texto del investigador Miguel León Portilla. El concepto, explica Pérez Vera, alude a los espejos en los que la gente se miraba para reconocer sus raíces, reflejando así la esencia de su labor.
Un propósito que va más allá de la reproducción
El maestro subraya que detrás de cada réplica hay un importante trabajo de investigación. Sin embargo, el objetivo final del proyecto trasciende la mera copia: busca erradicar el tráfico de vestigios prehispánicos que aún persiste en México y fomentar en la población la conciencia sobre sus raíces culturales, la importancia de su historia y la construcción de una identidad nacional.
Pese a reconocer que ha enfrentado momentos difíciles a lo largo de los años, Pérez Vera agradece el constante apoyo del promotor cultural Mario Uribe Barrón, quien frecuentemente lo invita a participar en festivales y eventos, permitiéndole continuar con su labor.

