Cuatro décadas después de albergar su último campeonato mundial, México se apresta a ser por tercera vez el anfitrión de la Copa del Mundo de futbol en 2026, un evento que llega a un país profundamente transformado en lo demográfico, político y deportivo desde que Diego Maradona levantó el trofeo en el Estadio Azteca el 29 de junio de 1986.
Un panorama político y social renovado
En el ámbito político, el México de 1986 era gobernado por Miguel de la Madrid, presidente electo en 1982 con el 74% de los votos bajo la bandera del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En marcado contraste, la actual jefa del Ejecutivo es Claudia Sheinbaum Pardo, quien ganó las elecciones de 2024 con el 59% de la votación, mientras que el PRI solo alcanzó un 9% de preferencia ciudadana. La población nacional también ha experimentado un crecimiento significativo, pasando de 78 millones de habitantes hace cuarenta años a más de 126 millones en la actualidad.
Evolución en el entretenimiento y el futbol local
El paisaje del entretenimiento ha dado un giro radical, transitando de una era dominada por la televisión abierta, con programas como “Los Pitufos”, “MacGyver” o “Mazzinger Z”, a la hegemonía actual de las plataformas digitales de streaming, que han capturado una porción mayoritaria del mercado con producciones como “The Boys” o “Euphoria”. En el futbol mexicano, los torneos cortos comenzaban su historia en 1985 y 1986, con América y Monterrey como los primeros campeones de este formato, mientras que el último título de la Liga MX lo obtuvo Toluca en el Apertura 2025.
El legado histórico y el caso de Querétaro
Con este tercer mundial, México se consolida como el primer país en la historia en organizar en tres ocasiones la justa mundialista, un hecho sin precedentes. En el contexto local de Querétaro, durante el mundial de 1986 el estado era gobernado por Mariano Palacios Alcocer, su estadio Corregidora apenas cumplía un año de existencia y el equipo local no eran los Gallos Blancos, sino el extinto club Cobras de Querétaro.

