La diseñadora Mariana Fuentes Mier, fundadora de la firma de moda que lleva su nombre, explica en una entrevista los orígenes, inspiración y filosofía de su proyecto, el cual sitúa la artesanía mexicana como eje central del lujo contemporáneo.
Los inicios y la inspiración
La marca nació hace tres años a partir de la creación personal de una bolsa por parte de Fuentes Mier. Su experiencia previa trabajando dos años en The Row en Nueva York la llevó a cuestionar el predominio del “hecho en Italia” y a preguntarse por qué no valorar lo “hecho en México”. Para ella, el verdadero lujo reside en lo artesanal, en el tiempo dedicado y en las técnicas transmitidas entre generaciones.
La dualidad entre México y Nueva York, donde se gestó el proyecto, se dio de manera orgánica. La ciudad estadounidense le enseñó a diseñar para la vida real, mientras que México representa el alma del emprendimiento, con el 99% de la producción realizada en el país, impregnada de sus colores e inspiración.
La artesanía como fundamento
El artesano y su trabajo manual son el núcleo indispensable del proyecto. Fuentes Mier afirma que sin la colaboración directa del artesano con el diseño, el producto no formaría parte de la marca. Reconoce que construir todo a partir de técnicas artesanales es un reto significativo para una casa de moda emergente, pero es una decisión consciente e innegociable.
La colaboración busca visibilizar el arte de los expertos artesanos. Cada pieza final incluye un certificado que respalda la técnica utilizada, reflejando una transparencia que la fundadora considera la base del proceso y no solo un valor agregado.
La dimensión personal y cultural
El proceso creativo está profundamente ligado a lo personal. La primera bolsa creada lleva el nombre de su madre, Idalia, a quien describe como una superheroína por su perseverancia y fe. Para la diseñadora, hablar de raíces implica entrar en un terreno místico y profundo, donde lo personal y lo cultural se entrelazan: sus raíces son su familia, y las de México, su cultura.
Otra línea de la marca, las cabezas colosales de Pepito Olmeca, surge de la influencia de su hermano José, pintor autodidacta, quien la impulsó a pensar fuera de lo convencional y despertó su curiosidad por los simbolismos. La creación de esta figura se convirtió en su propio amuleto de la suerte.
Visibilidad y futuro de la marca
Fuentes Mier visualiza su marca como accesible para cualquier persona, independientemente de su estilo, edad o género, uniendo a los usuarios a través de una forma particular de habitar lo que llevan puesto. Observa esta adaptabilidad en amigos y familiares que usan las piezas de maneras diversas, lo que para ella trasciende un detalle de diseño para convertirse en una filosofía de vida transicional.
Mirando al futuro, su primer sueño es que las personas conecten con la historia detrás de cada creación. Entre sus aspiraciones se encuentran desarrollar una línea de artículos para el hogar, seguir explorando los textiles mexicanos y, como gran sueño, abrir una tienda flagship que sea un espacio tangible donde convivan el arte y el diseño. También proyecta crear un taller educativo y de empleo dedicado a preservar y enseñar las técnicas artesanales con las que trabajan.

