La asociación civil Reforestamos México avanza en la restauración ecológica del Parque Nacional Pico de Orizaba en Veracruz, con el objetivo de plantar 100 mil árboles este 2026 en una microcuenca vital para la captación de agua en la región.
Metas de reforestación y acciones integrales
Mariana Enriqueta Guzmán, coordinadora de proyectos de la organización en el estado, explicó que su labor se enfoca en regenerar áreas naturales que demandan atención prioritaria en diferentes ecosistemas del país. La asociación lleva cinco años operando a nivel nacional y tres trabajando de manera continua en la zona de las Altas Montañas.
Desde que iniciaron actividades en el parque en 2024, los resultados han sido notables. Ese primer año se sembraron 52 mil árboles en 50 hectáreas, cifra que se duplicó en 2025 alcanzando los 100 mil ejemplares distribuidos en 100 hectáreas. Para el presente año, la meta se mantiene en otros 100 mil árboles, concentrados en la microcuenca Ojo de Salado, área considerada clave para la recarga de los mantos acuíferos y el abastecimiento de los ríos que se originan en la montaña.
Estrategia ampliada y resultados
Guzmán destacó que la recuperación de esta zona es esencial para mejorar la infiltración y escurrimiento del agua, lo que contribuye a conservar los recursos hídricos que benefician a numerosas comunidades cercanas. Sin embargo, aclaró que la estrategia actual ha evolucionado más allá de la simple plantación, incorporando un enfoque integral de regeneración de ecosistemas.
Entre las actividades que realizan se incluyen la producción de árboles con semillas nativas, la construcción y mantenimiento de brechas cortafuego, la creación de tinas de infiltración, así como el manejo de material combustible y obras de conservación que aseguran mejores condiciones para el desarrollo de los árboles. “De nada sirve reforestar si no se cuidan los árboles después de sembrarlos”, recalcó la coordinadora.
Sostenibilidad y apoyo
Los resultados han sido positivos. Según el monitoreo anual que lleva a cabo la organización durante los primeros tres años de cada proyecto, la tasa de supervivencia de los árboles plantados se sitúa entre el 82 y el 85 por ciento. Guzmán atribuyó este éxito a la fertilidad del suelo de la región y al uso de plantas cultivadas en viveros locales, lo que favorece su adaptación al clima del parque.
No obstante, reconoció que retos como el pastoreo de ganado y los cambios extremos de temperatura persisten como obstáculos para la restauración forestal. Respecto al apoyo del sector privado, indicó que entre cinco y diez empresas han participado desde el inicio del proyecto en 2024, y al menos tres grandes compañías continúan aportando recursos para las labores de mantenimiento y conservación.
Finalmente, resaltó que cada vez más organizaciones y empresas privadas se están sumando a los esfuerzos para regenerar el Parque Nacional Pico de Orizaba, comprendiendo que la recuperación de los bosques es un proceso a largo plazo cuyos beneficios ambientales se materializarán en los años venideros.

