Las actrices Jamie Lee Curtis y Mariska Hargitay, hijas de leyendas de Hollywood, han fortalecido su relación adulta al descubrir que durante su infancia fueron vecinas en Los Ángeles, un vínculo que ha resurgido en los últimos años gracias a encuentros casuales y revelaciones personales.
Una conexión forjada desde la infancia
Ambas actrices, criadas en el seno de familias famosas, compartieron un vecindario en Los Ángeles sin ser plenamente conscientes de ello en ese momento. Curtis, hija de Tony Curtis y Janet Leigh, y Hargitay, descendiente de Jayne Mansfield y Mickey Hargitay, revivieron estos recuerdos en su adultez.
Curtis compartió con la revista People la existencia de una fotografía perdida que las mostraba de niñas, tomada después del trágico accidente que cobró la vida de Mansfield. “Nadie sabe esto. Tú creciste en una casa rosa en la esquina de Sunset Boulevard y Carolwood. La casa junto a la tuya primero perteneció a Sonny Bono y Cher, y luego la adquirió mi padre”, le explicó Curtis a Hargitay.
El reencuentro en la vida adulta
Su amistad contemporánea comenzó cuando la actriz Amy Landecker sugirió a Curtis que debía conocer a Hargitay. Desde el primer momento, sintieron una conexión profunda. “Esto era destino. Éramos hermanas de otra madre, o quizás de otro padre”, expresó Hargitay sobre ese encuentro.
Una conversación telefónica inicial marcó un momento emotivo clave para Hargitay, quien comentó: “Era como una pieza que faltaba en mi vida, y esa llamada inicial fue tan emotiva, porque cuando tenemos historias como las nuestras, estamos en una posición tan singular y única que la gente no puede comprenderlo a menos que lo haya vivido”.
Un vínculo fortalecido por proyectos y confidencias
Su relación se profundizó durante la producción del documental “My Mom Jane”, dirigido por Hargitay y estrenado en el Tribeca Festival de 2025. La cinta explora la vida de Jayne Mansfield y, durante su realización, Hargitay reveló públicamente que su padre biológico es el actor italiano Nelson Sardelli, un dato que había mantenido en privado durante tres décadas.
Hargitay reflexionó sobre el proceso: “La única forma de sanar es estar en comunidad y en el presente, sin quedarse atrapado en el pasado; hacer mi película fue catártico”.
A pesar de la distancia física, con Curtis viviendo en la costa oeste y Hargitay en la este, han cultivado una amistad sólida. Ambas disfrutaron de un momento viral durante una entrevista conjunta para “Actors on Actors”, donde bromeaban sobre la pronunciación correcta de Los Ángeles. Hargitay, entre risas, aseguró: “Si hubiera un jurado aquí, todos votarían por mí”.

