La historia de la migración china en México, que cumple 150 años, está marcada por un violento episodio de persecución y un reciente resurgimiento demográfico y económico. En mayo de 1911, una turba asesinó a 303 personas de origen chino en Torreón, Coahuila, en un hecho motivado por el resentimiento hacia el éxito comercial de esta comunidad.
Inicios de la migración
La presencia documentada de migrantes chinos en el país comenzó en 1874, con el registro de seis personas que ingresaron por el puerto de Guaymas, Sonora. Este punto se convirtió en una de las principales entradas para la comunidad asiática hacia el norte de México, según el Archivo General de la Nación.
La masacre de 1911
Para ese año, alrededor de 600 personas de origen chino vivían en Torreón, dedicadas principalmente al comercio, la agricultura y los servicios. Durante la toma revolucionaria de la ciudad por fuerzas maderistas, una multitud atacó el barrio chino, saqueó negocios y mató a 303 personas, la mitad de la comunidad, sin distinción de edad o sexo. El historiador Carlos Castañón Cuadros ha documentado este episodio como uno de los más violentos y menos reconocidos de la Revolución Mexicana. El Museo Arocena, en su exposición “Memorial. La matanza de chinos en Torreón (1911)”, lo presenta como una oportunidad para reflexionar sobre los peligros actuales de la discriminación.
Un nuevo crecimiento
Más de un siglo después, la migración china hacia México experimenta un nuevo periodo de expansión. Datos de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación indican que la población china con residencia temporal o permanente pasó de 3,882 personas en 2019 a 9,224 en 2024, ubicándose como la tercera comunidad extranjera más grande en el país, solo detrás de estadounidenses y colombianos. Paralelamente, la inversión de empresas chinas se incrementó de 264 millones de dólares en 2019 a 1,425 millones en 2024, según la Secretaría de Economía.
Reconocimiento histórico
En 2021, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador ofreció una disculpa pública al pueblo chino a nombre del Estado mexicano por la matanza de Torreón, en un acto realizado en esa ciudad. Expertos como Castañón Cuadros han señalado que durante décadas existió un silencio cómplice de la sociedad mexicana frente a este episodio, cuyas causas invitan a la reflexión en un momento de nuevo crecimiento de la presencia china en el país.

