La Fundación Casa de México en España inauguró una exposición gratuita que rescata la histórica campaña visual del Mundial de fútbol de 1986, integrada por trece fotografías de la reconocida artista Annie Leibovitz.
Una campaña pionera
El comité organizador del evento deportivo encomendó a Leibovitz una serie de imágenes que vincularan el fútbol con el patrimonio cultural mexicano, rompiendo así con la tradición de los carteles ilustrados. La fotógrafa recorrió el país durante seis meses, capturando escenas en sitios arqueológicos como Chichén Itzá, Teotihuacán y Tula, donde modelos recreaban movimientos futbolísticos junto a monumentos prehispánicos.
Una de estas fotografías, que muestra a los Atlantes de Tula con un balón y la silueta de un jugador, se convirtió en el primer póster oficial de una Copa del Mundo basado en una imagen fotográfica en lugar de una ilustración. La muestra, comisariada por Héctor Orozco, estará abierta al público desde el 18 de junio hasta el 20 de septiembre de 2026.
Contexto histórico del torneo
El Mundial de 1986 se celebró en México entre mayo y junio, convirtiendo al país en el primero en organizar dos Copas del Mundo masculinas, tras la edición de 1970. El evento se desarrolló en un contexto de recuperación nacional tras el terremoto de 1985 en la Ciudad de México, proyectando una imagen de resiliencia.
El torneo dejó episodios legendarios como el “Gol del Siglo” y la “Mano de Dios” en el partido entre Argentina e Inglaterra, disputado en el Estadio Azteca. Con la Copa Mundial de 2026, México se convertirá en el primer país en albergar partidos de tres ediciones distintas: 1970, 1986 y la próxima, que será la primera organizada conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá, con 48 selecciones participantes.
Trayectoria de la fotógrafa
Annie Leibovitz, nacida en 1949 en Connecticut, inició su carrera en 1970 cuando la revista Rolling Stone publicó sus primeras fotografías. Se convirtió en la fotógrafa principal de la publicación, acumulando 142 portadas y documentando eventos como la gira de los Rolling Stones de 1975 y acontecimientos políticos en Estados Unidos.
Su enfoque innovador, caracterizado por una colaboración estrecha y personal con sus modelos, la consolidó como una de las retratistas más influyentes. En 1983 se incorporó a Vanity Fair, donde desarrolló una extensa producción de retratos de celebridades, figuras políticas y deportivas. Su trabajo ha contribuido significativamente a la evolución del retrato fotográfico en el siglo XX.

