El peso mexicano mostró estabilidad este viernes, con el tipo de cambio USD/MXN cotizando alrededor de 17.4886, tras la decisión del Banco de México de mantener su tasa de interés de referencia en 6.50% y señalar una pausa prolongada en su política monetaria.
Contexto de la decisión de Banxico
El jueves, la Junta de Gobierno del banco central votó unánimemente por congelar la tasa, un movimiento esperado por los mercados. Sin embargo, el comunicado oficial incluyó por primera vez en este ciclo una señal explícita sobre el camino a seguir: “será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual”. Esta frase, ausente en reuniones anteriores, cierra formalmente el debate sobre posibles recortes adicionales en el corto plazo.
La decisión se tomó en un momento paradójico, pues la inflación general en la primera quincena de junio cayó a 3.55% anual, su nivel más bajo en diez meses y dentro del rango objetivo del banco. La inflación subyacente también cedió a 4.12%. Lo que frenó al banco central fue el contexto externo, particularmente el giro hacia una postura más restrictiva por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Factores externos y presiones sobre el peso
Con nueve de los diecinueve miembros del Comité Federal de Mercado Abierto proyectando al menos un incremento de tasas en 2026, cada recorte que Banxico implemente en ese entorno estrecharía el diferencial real entre ambas tasas. Esto erosionaría el atractivo de la operativa de carry trade en pesos, que ha sido uno de los pilares de la fortaleza relativa de la divisa mexicana en los meses recientes.
El propio comunicado de Banxico citó la “tendencia a la depreciación del peso mexicano” entre los riesgos al alza para la inflación, junto con las disrupciones por políticas comerciales y la persistencia del componente subyacente.
El mismo día se conoció que la tasa de desempleo en mayo subió a 2.8%, su nivel más alto en ocho meses, con 200,000 personas adicionales sin trabajo. Aunque un mercado laboral que se enfría reduce el argumento de presiones de demanda sobre los precios, el banco central juzgó que la ausencia de dichas presiones y el nivel de restricción monetaria actual son suficientes para lograr que la inflación converja a su meta en el segundo trimestre de 2027.
Dinámica del mercado y datos comerciales
El peso mexicano enfrentó una semana de vaivenes. El par USD/MXN tocó 17.58 el miércoles, su nivel más débil desde principios de abril, tras incorporar el impacto de las proyecciones restrictivas de la Fed. El jueves, el índice de gastos de consumo personal de Estados Unidos llegó en línea con lo esperado, reduciendo la probabilidad de un alza de tasas en septiembre del 68% al 63% y moderando la presión sobre el peso.
Por otro lado, la balanza comercial de México registró en mayo un superávit de 2,260 millones de dólares, cifra por debajo del consenso de mercado que esperaba 4,600 millones. Las exportaciones crecieron 25.4% interanual, pero las ventas de autos cayeron 2.2% y las importaciones de petróleo se dispararon 31.5%. El acumulado de enero a mayo muestra un superávit de 5,780 millones de dólares.
Análisis técnico y perspectivas
El gráfico de 15 minutos del USD/MXN muestra al par estabilizándose sobre el retroceso de Fibonacci del 50% en 17.4937, dentro de una zona de consolidación entre 17.4507 y 17.5154. El indicador MACD sugiere que el impulso bajista del dólar se atenúa sin revertirse todavía, mientras que el RSI se encuentra en una zona de debilidad moderada.
Las medias móviles simples de 50 y 200 períodos, ubicadas en 17.5245 y 17.5005 respectivamente, operan como resistencias dinámicas. Mientras el precio no recupere ninguna de estas dos líneas, el sesgo de corto plazo sigue siendo bajista para el dólar, con el siguiente soporte relevante en 17.4507.

