La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) identificó a Oaxaca como la entidad con mayor frecuencia de sismos en el país, al concentrar cerca del 20% de los movimientos telúricos registrados en territorio nacional. Este fenómeno se debe principalmente a la zona de subducción donde la placa de Cocos se hunde bajo la placa de Norteamérica.
La alta sismicidad en México responde a la ubicación del país sobre cinco placas tectónicas: la de Norteamérica, Cocos, Pacífico, Rivera y la del Caribe. Además, gran parte del territorio se encuentra dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una región caracterizada por una intensa actividad tanto volcánica como sísmica.
Zonas de mayor riesgo y causas de los temblores
De acuerdo con las explicaciones de la UNAM, los movimientos más comunes ocurren por la “subducción”, proceso en el que las placas de Cocos y Rivera se deslizan y se hunden constantemente. Este roce acumula energía que, al liberarse, genera terremotos de diversas magnitudes. Otro factor es el “desplazamiento lateral” de las placas del Pacífico y del Caribe, que genera fricción y liberación de energía de forma continua.
El riesgo sísmico se distribuye en tres áreas principales:
- Franja costera del Pacífico sur y occidente: Estados como Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco y Nayarit presentan un peligro elevado debido a que se sitúan en la línea de choque frontal de las placas.
- Región Noreste: En esta zona, la actividad está vinculada al Cinturón de Fuego y a la Falla de San Andrés, sistema que marca la frontera entre las placas del Pacífico y Norteamérica. Esto incluye a Baja California y Baja California Sur.
- Eje volcánico Transmexicano: El centro del país, que abarca la Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Veracruz, Morelos, Tlaxcala, Guanajuato y Querétaro, también es vulnerable debido a su cordillera de volcanes.
Distribución de la actividad sísmica en el país
Complementando la información de la UNAM, datos del Servicio Sismológico Nacional (SSN) y del CENAPRED señalan que, además de Oaxaca, existen otras regiones con alta incidencia. Guerrero y Chiapas, por ejemplo, concentran más de la mitad de los sismos de gran magnitud detectados cada año, mientras que Michoacán, Colima y Jalisco destacan por su contacto directo con las placas de Cocos y Rivera.
En contraste, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) indica que regiones como la Península de Yucatán y el noreste mexicano presentan una probabilidad mínima de temblores. Los estados de Yucatán, Quintana Roo, Campepe, Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, San Luis Potosí, Zacatecas y Durango se consideran zonas geológicas estables.

