La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ajustó al alza su proyección para la economía mexicana, estimando que el país crecerá un 1.5% durante 2026. Este nuevo dato representa una mejora de siete décimas respecto a las estimaciones que el organismo había realizado en junio pasado.
A pesar de este optimismo para México, el panorama global muestra señales de desaceleración. Según el Informe Intermedio de Perspectivas Económicas publicado este miércoles, el Producto Interno Bruto (PIB) mundial se reducirá al 2.9% en 2026, una caída significativa comparada con el 3.4% registrado en 2025. Esta tendencia se atribuye a la inestabilidad provocada por conflictos en Oriente Medio y la presencia de fenómenos climáticos extremos.
Factores que impulsan la economía mexicana
El incremento en las expectativas para México se fundamenta principalmente en la fortaleza de su sector industrial, el cual mantiene un dinamismo importante gracias a su vínculo con la industria tecnológica. Asimismo, el organismo considera que la reducción gradual de las tasas de interés oficiales tendrá un impacto positivo en el país de manera diferida.
Respecto a los precios, la OCDE proyecta que la inflación general en México alcanzará el 4.1% en 2026, cifra que supera por dos décimas lo que se esperaba en junio. En cuanto a la inflación subyacente, la cual no considera energía ni alimentos frescos, se estima que se mantenga en un 4.1% para 2026, con una tendencia a la baja hacia el 3.2% en 2027. El informe detalla:
“En México, se prevé que el crecimiento se recupere hasta situarse en el 1.5% en 2026 y en el 1.8% en 2027, respaldado por el dinamismo continuado de la producción vinculada a las tecnologías y por el efecto diferido de la bajada de los tipos de interés oficiales”
Incertidumbre en el mercado global
A nivel internacional, la OCDE advierte sobre una ralentización en las potencias económicas. Se espera que Estados Unidos registre un crecimiento del 2.2% en 2026 y China vea su actividad descender al 4.5% en el mismo periodo. Por otro lado, la zona euro mantendría un crecimiento constante del 1% para los próximos dos años.
Diversos riesgos amenazan la estabilidad mundial, destacando la volatilidad de las políticas comerciales y el posible impacto del fenómeno climático ‘El Niño’, que tiene un 95% de probabilidad de ocurrir entre octubre y diciembre de 2026. Este fenómeno climático podría elevar los costos de los productos agrícolas debido a las lluvias intensas. Además, la situación en Oriente Medio continúa presionando los costos de la energía y afectando el comercio marítimo en zonas estratégicas como el estrecho de Ormuz.

