Una agrupación local dedicada al medio ambiente y la cultura propuso establecer un parque ecológico en la ribera del río Cuautla, específicamente en la calle Doctor J. G. Parres, con el fin de rehabilitar ese entorno natural y transformarlo en una zona para la convivencia social y la conservación ambiental.
Avance lento por falta de coordinación
Sergio González Santoyo, biólogo y presidente de la Coalición Ambiental y Cultural de Cuautla, presentó la iniciativa y admitió que su progreso ha sido reducido, atribuyéndolo principalmente a una insuficiente coordinación entre las distintas instituciones involucradas.
La asociación ha llevado a cabo actividades de limpieza y siembra de árboles junto al río, buscando la recuperación del ecosistema. No obstante, estas acciones se han visto perjudicadas por trabajos de mantenimiento ejecutados por la Comisión Nacional del Agua, cuya maquinaria causó daños a los árboles recién plantados. “Necesitamos tener una buena coordinación para que respeten lo que hacemos”, expresó González Santoyo.
Antecedente de abandono en otro parque
La situación previa del Parque Ecológico Santa Rosa, también localizado junto al río Cuautla, ilustra los retos que enfrentan este tipo de espacios. A pesar de haber sido anteriormente un sitio de reunión para familias, actualmente es percibido por residentes y visitantes como un lugar descuidado, con poco mantenimiento en sus áreas verdes.
El biólogo señaló que la principal dificultad radica en la escasa participación de la comunidad en las tareas de preservación y cuidado del lugar. En la actualidad, la coalición realiza monitoreos mensuales para evaluar la calidad del agua del río y la diversidad biológica de la zona.
Beneficios esperados del proyecto
La materialización del nuevo parque ecológico en Cuautla generaría diversos beneficios para los habitantes, como la creación de espacios para la recreación y la convivencia familiar, una mejora en la calidad del aire, la mitigación de las llamadas islas de calor urbanas y la protección de la biodiversidad ribereña.
Además, el contacto con áreas naturales contribuiría a un mejor estado de salud mental, ayudando a disminuir los niveles de estrés y ansiedad en los entornos urbanos.

