Durante la mañana de este viernes 8 de mayo de 2026, el estado de Oaxaca registró dos movimientos telúricos de magnitud 4.1, según los reportes proporcionados por el Servicio Sismológico Nacional (SSN).
Detalles de los eventos registrados
El primer sismo ocurrió a las 01:25 horas, con epicentro localizado a 6 kilómetros al suroeste de Pinotepa Nacional y una profundidad de 18.6 kilómetros. Posteriormente, a las 05:07 horas, se registró otro evento de igual magnitud, cuyo epicentro se ubicó a 121 kilómetros al sureste de Salina Cruz, con una profundidad de 16.1 kilómetros.
El SSN, institución responsable del monitoreo sísmico en el país, opera una extensa red de estaciones distribuidas por toda la República Mexicana. Esta infraestructura permite la recepción continua y en tiempo real de datos para determinar con precisión la fecha, hora, magnitud, epicentro y profundidad de cada movimiento.
Contexto histórico y geológico de los sismos en México
La historia reciente de México está marcada por eventos sísmicos de gran impacto. Desde 1985, se han registrado cinco sismos con magnitud igual o superior a 7 en el mes de septiembre, siendo recordados por los daños materiales y las pérdidas humanas que ocasionaron.
Entre estos destacan los ocurridos el 19 y 20 de septiembre de 1985 en las costas de Michoacán y Guerrero, con magnitudes de 8.1 y 7.6; los del 7 y 19 de septiembre de 2017 en el centro de México y el golfo de Tehuantepec, con magnitudes de 8.2 y 7.1; y el del 7 de septiembre de 2021 en las costas de Guerrero, de magnitud 7.1.
Aunque en la percepción colectiva se ha consolidado la idea de septiembre como el mes de los sismos, esta relación es considerada una coincidencia, ya que no existen estudios científicos que confirmen la existencia de una “temporada de temblores” similar a las estaciones climáticas.
La frecuente actividad sísmica en el territorio nacional se explica por su posición geográfica, donde colinda con cinco placas tectónicas: la del Pacífico, la de Rivera, la de Cocos, la del Caribe y la de Norteamérica. Este complejo entorno geológico genera movimientos telúricos constantes a lo largo del año, con mayor intensidad en la región sur del país, donde convergen tres de estas placas.
Debido a las potenciales repercusiones sociales y estructurales que pueden provocar estos fenómenos naturales, es fundamental que la población se mantenga informada sobre la actividad sísmica registrada.

