La selección nacional de México enfrentará este martes a su rival ecuatoriano en el estadio Azteca, buscando avanzar a los octavos de final del torneo mundial con el respaldo de su afición y la ventaja de jugar a 2,240 metros sobre el nivel del mar.
Un histórico en la dirección
El equipo mexicano, dirigido por Javier Aguirre, quien cumple su tercera participación en una Copa del Mundo al frente del ‘Tri’, afronta esta fase de eliminación directa luego de una campaña perfecta en la etapa de grupos. Ecuador, por su parte, se clasificó como tercer lugar de su grupo tras una sorpresiva victoria sobre Alemania. El partido está programado para las 19 horas y será transmitido por canales de televisión local.
El factor altitud y la estrategia de Ecuador
La altura de la Ciudad de México representa un desafío adicional para el conjunto sudamericano. Aunque Ecuador está acostumbrado a jugar a mayor altitud en su país, estableció su base para este torneo en Ohio y su recorrido no lo había llevado a una elevación similar a la de la capital mexicana. El equipo solicitó adelantar su traslado para tener más tiempo de aclimatación, pero esta petición fue rechazada, por lo que arribará apenas 24 horas antes del encuentro.
Los expertos en ciencia deportiva señalan que para un rendimiento óptimo en altitud se requiere un periodo de adaptación prolongado o la estrategia de ‘llegar y salir’ poco antes del juego. Ecuador confiará en parte en la experiencia de varias de sus figuras que juegan en el fútbol mexicano, como el delantero Enner Valencia del Pachuca y el mediocampista Pedro Vite de los Pumas de la UNAM.
Una defensa sólida como característica
La publicación ‘Sports Illustrated’, en su análisis previo al Mundial, describió al equipo ecuatoriano como una fuerza defensiva moldeada por su entrenador Sebastián Beccacece, capaz de silenciar a los mejores nombres y naciones gracias a su disciplina táctica. La revista también destacó la calidad del mediocampista Moisés Caicedo del Chelsea.
México buscará vulnerar esa defensa con su poder ofensivo y confía en sus jóvenes valores, como el mediocampista Gilberto Mora. La ilusión entre los aficionados mexicanos se centra en superar la histórica barrera de los cuartos de final, conocida como el ‘quinto partido’.

