En México, menos de la mitad de las mujeres que padecen migraña cuentan con un diagnóstico médico previo, lo que evidencia un rezago importante en la detección de esta afección neurológica. De acuerdo con investigaciones del Instituto Nacional de Salud Pública, apenas el 45% de las mujeres que cumplen con los criterios de la enfermedad han sido diagnosticadas formalmente.
Este padecimiento presenta una marcada disparidad de género en el territorio nacional: mientras que el 11.5% de la población femenina se ve afectada, en los hombres la cifra desciende al 7.5%. La condición se manifiesta mediante dolores de cabeza de intensidad moderada o fuerte que pueden durar desde cuatro hasta 72 horas, acompañados en ocasiones de vómito, náuseas y sensibilidad ante la luz o el ruido.
Factores de riesgo y manifestaciones
La migraña puede clasificarse en dos tipos según su recurrencia: episódica, cuando los episodios ocurren menos de 14 días al mes, o crónica, cuando las crisis se presentan 15 días o más durante un periodo mayor a tres meses. Más allá del dolor físico, la enfermedad impacta el entorno social, laboral y familiar de las víctimas, incrementando además la probabilidad de padecer cuadros de depresión o ansiedad.
En el caso de las mujeres, la biología juega un papel determinante. Las fluctuaciones en los niveles de estrógeno, que ocurren durante etapas como la menstruación, el embarazo, el posparto o la menopausia, pueden elevar la vulnerabilidad a estas crisis. A esto se suman otros elementos como la genética, el entorno y factores sociales.
La importancia de la atención especializada
Ante la proximidad del Día Internacional de Acción contra la Migraña, que se celebra el 12 de septiembre, expertos buscan alertar sobre la falta de atención a este problema de salud. El Dr. Rogelio Domínguez, especialista en Neurología y miembro de la Asociación Mexicana de Cefaleas y Migraña (AMCEMIG), advirtió que la falta de identificación puede prolongarse por años.
“muchas personas pueden pasar años sin recibir una identificación adecuada”
El especialista sugirió buscar ayuda profesional ante dolores recurrentes que afecten la vida diaria, subrayando que existen opciones tanto para tratar las crisis en el momento como tratamientos preventivos. Estos últimos se recomiendan, por ejemplo, cuando una persona sufre cuatro o más episodios mensuales, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y reducir el impacto de la enfermedad.

