El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reveló hallazgos arqueológicos en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT), donde se encontró una ofrenda funeraria que contiene los restos de una joven mujer de entre 15 y 17 años, acompañada por los de un bebé de aproximadamente dos meses. El descubrimiento, realizado en 2023 durante trabajos de salvamento arqueológico en el estacionamiento del recinto, sugiere que la mujer fue enterrada con honores reservados a las cihuateteo, figuras divinizadas en la cosmovisión mexica por haber fallecido durante el parto.
Un rito de veneración a las mujeres caídas en el alumbramiento
Según Salvador Guilliem, director del Proyecto Tlatelolco, la labor de dar a luz era vista como una batalla equivalente a la de un guerrero, y las mujeres que morían en este proceso alcanzaban un estatus sagrado.
“La labor de parto era considerado una batalla contra la muerte, donde el recién nacido era un trofeo. La mujer luchaba por la perpetuidad del linaje al igual que un guerrero. Quienes morían al dar a luz se transformaban en un ser divino para residir en la casa del Sol, en la parte occidental del cielo, en coincidencia con la orientación del templo donde se localizó la ofrenda”
, explicó.
La ofrenda incluyó figurillas femeninas, platos, cajetes y malacates, elementos que refuerzan la hipótesis de un entierro ritual con significado religioso. La ubicación del entierro al pie de una estructura ceremonial estaría alineada con el templo dedicado a Cihuapipiltin (mujer preciosa), lo que refuerza su conexión simbólica.
Indicios biológicos de condiciones sociales y genéticas
La antropóloga física Miriam Angélica Camacho Martínez señaló que los análisis revelaron anomalías congénitas en la joven, como dens invaginatus, malformaciones en dentina y esmalte, y fusión en la primera vértebra, asociadas con endogamia. Asimismo, el neonato presentaba signos de deficiencia nutricional vinculados al escorbuto, probablemente por una dieta basada principalmente en maíz. Ambos murieron por sepsis, según evidencias de reacciones periostales.
Estos hallazgos biológicos indican condiciones de vida difíciles y patrones de parentesco que privilegiaban el linaje por ambas líneas, común entre los tlatelolcas.
Entierros colectivos durante la epidemia de cólera
Además de este hallazgo, el Proyecto Tlatelolco ha documentado entre 2022 y 2025 los restos de tres mujeres enterradas junto con sus neonatos en el basamento de un recinto sagrado. Las mujeres tenían entre 25 y 39 años, y los fetos aproximadamente 30 semanas de gestación, uno de ellos con 38 semanas, lo que sugiere nacimiento a término. Este espacio fue usado como fosa común durante la epidemia de cólera de 1833, que provocó una alta mortalidad en la Ciudad de México.
La posición de los bebés en el regazo de sus madres podría indicar que fueron bautizados.
“Cuando la partera veía peligro de muerte en el recién nacido, aún estando dentro de la madre, estaba obligada a bautizarlo, incluso si cualquier parte de su cuerpo salía de la cavidad pélvica”
, detalló la investigadora.
Camacho destacó que marcas de hipoplasia del esmalte y signos de trabajos forzados, junto con deficiencias nutricionales, apuntan a que estas mujeres pertenecían a sectores pobres de la ciudad. A pesar de la emergencia sanitaria, se respetó la intención de mantener a las madres con sus hijos, lo que revela un profundo significado simbólico y afectivo en las prácticas funerarias.

