Emilia Clarke, conocida por interpretar a Daenerys Targaryen en la serie Game of Thrones, ha compartido nuevos diagnósticos de dos síndromes raros que, según reveló, son consecuencia directa de las hemorragias cerebrales que superó hace más de una década. La actriz británica de 39 años hizo estas declaraciones durante una entrevista en el podcast How to Fail with Elizabeth Day.
Problemas de salud derivados
Clarke sobrevivió a dos aneurismas cerebrales en 2011 y 2013, mientras filmaba las primeras temporadas de la producción de HBO. La segunda intervención quirúrgica fue particularmente crítica, ya que un procedimiento inicialmente no invasivo derivó en un sangrado masivo que obligó a los cirujanos a realizar una craneotomía de emergencia.
“Lo siguiente que recuerdo es que me despertaron con ese dolor otra vez, porque me dijeron: ‘Salió mal. Tenemos que abrirte la cabeza y necesitamos tu permiso’”,
relató Clarke sobre el momento en que sus padres, presentes en el lugar, tuvieron que autorizar la operación mientras los médicos les informaban cada media hora sobre los riesgos de muerte, ceguera o parálisis.
Diagnósticos recientes
La actriz admitió que durante años descuidó su recuperación para no afectar su carrera, normalizando síntomas que solo recientemente comenzó a atender. “Me reviso el cerebro todo el tiempo y está completamente bien. Pero hubo otras cosas que ahora sé que he vivido como resultado de una lesión cerebral, que solo este año he arreglado correctamente, lo cual es una locura”, explicó.
Entre las condiciones diagnosticadas se encuentra el Síndrome de Ehlers-Danlos (EDS), un trastorno hereditario que afecta el tejido conectivo y del cual Clarke presenta la variante hipermóvil. Asociado a este, también le fue detectado el Síndrome de Activación de Mastocitos (MCAS), que provoca que su cuerpo reaccione de forma inflamatoria ante estímulos comúnmente inofensivos. “Básicamente mi cuerpo cree que es alérgico a todo”, describió.
Impacto emocional y vida actual
Más allá de las secuelas físicas, Clarke habló del profundo daño emocional que le dejó la experiencia cercana a la muerte, particularmente tras la segunda hemorragia. “Lo más grande que me pasó con la segunda hemorragia cerebral fue que me apagué emocionalmente. Simplemente no podía mirar a nadie a los ojos”, confesó. “Estaba convencida de que había engañado a la muerte y de que estaba destinada a morir”.
Actualmente, la actriz sigue realizándose controles cerebrales regulares y se mantiene activa en su fundación SameYou, organización dedicada a recaudar fondos para personas que han sufrido accidentes cerebrovasculares o han sido sometidas a neurocirugías.

