En México, el cáncer de ovario ocupa el tercer lugar en frecuencia entre los tumores ginecológicos y registra la mayor mortalidad asociada a este tipo de enfermedades, con una estimación de entre cuatro mil quinientos y cinco mil nuevos casos diagnosticados cada año.
Detección temprana y síntomas
La Secretaría de Salud señaló que, aunque muchos casos se detectan en fases avanzadas con alta letalidad, cuando el diagnóstico es oportuno las probabilidades de supervivencia alcanzan el 90 por ciento. Con motivo del Día Mundial de Cáncer de Ovario, la oncóloga Itzel Samantha Garduño Sánchez, adscrita al Hospital Juárez de México, explicó que los síntomas suelen ser inespecíficos, por lo que recomendó buscar atención médica ante cualquier señal de dolor.
“Se recomienda que, ante cualquier sintomatología, no hay que minimizarla. El dolor nunca es normal, el tener dificultad para comer no es normal, el tener dificultad para evacuar, para orinar no es normal, entonces ante cualquier síntoma por mínimo que sea acudir con un médico especialista”, remarcó.
Entre los signos que pueden presentarse se incluyen hinchazón abdominal, sensación de saciedad rápida, pérdida de peso, dolor pélvico o de espalda, fatiga, estreñimiento y necesidad frecuente de orinar.
Factores de riesgo y atención hospitalaria
La especialista detalló que la obesidad es uno de los factores de riesgo, por lo que enfatizó la importancia de adoptar estilos de vida saludables. En el Hospital Juárez de México se brindaron mil setenta y cuatro consultas por este padecimiento durante 2025. Otros factores asociados al desarrollo de la enfermedad son la menstruación temprana (antes de los 12 años), la infertilidad, la menopausia tardía, no haber tenido hijos, el síndrome de ovario poliquístico, la endometriosis, la terapia de reemplazo hormonal en la menopausia, antecedentes familiares de primer grado, mutaciones genéticas vinculadas también al cáncer de mama, y el consumo de tabaco y alcohol.
Tipos de cáncer y tratamiento
Este tipo de cáncer, que también abarca tumores en las trompas de falopio y el peritoneo, se caracteriza por el crecimiento descontrolado de células en esos tejidos. Aproximadamente el 90 por ciento de los casos son de origen epitelial, que suele presentarse después de los 55 años, aunque existen otros tipos, como los de células germinales, que pueden aparecer en mujeres menores de 40 años.
El tratamiento depende de la etapa clínica y las características moleculares del tumor. En estadios iniciales (1 y 2) generalmente se inicia con cirugía seguida de quimioterapia. Para las etapas avanzadas (3 y 4), el protocolo suele comenzar con quimioterapia, seguida de una cirugía de intervalo para lograr una reducción óptima del tumor, y luego más quimioterapia. En estos casos, se analizan las variantes moleculares o mutaciones genéticas para definir terapias de mantenimiento dirigidas.
Finalmente, Garduño Sánchez indicó que actualmente no existen pruebas de tamizaje específicas para este cáncer, pero existen guías internacionales que recomiendan estudios como marcadores tumorales y ultrasonidos endovaginales, principalmente en pacientes mayores de 40 años o con factores de riesgo genético establecidos.

