La celebración de la Copa del Mundo 2026 en México generó una impresión favorable entre miles de turistas extranjeros que asistieron al torneo, modificando la visión previa que muchos tenían sobre el país gracias a la experiencia vivida en las ciudades sede.
Guadalajara como epicentro de la experiencia positiva
Entre las sedes mexicanas, Guadalajara se posicionó como la ciudad mejor valorada por los visitantes internacionales. Los aficionados destacaron la hospitalidad de los locales, la eficiencia del transporte público, la conectividad y la amplia oferta cultural disponible durante el evento.
Mientras la Ciudad de México enfrentó algunas protestas y desafíos logísticos, y Monterrey tuvo una proyección internacional más limitada, la capital de Jalisco brilló por la organización de sus eventos y el ambiente festivo en sus calles.
Seguridad y ambiente festivo como factores clave
La presencia constante de elementos de seguridad, incluyendo policías municipales y estatales, Guardia Nacional y el Ejército Mexicano en zonas turísticas, estadios y puntos de reunión, generó una mayor sensación de confianza entre residentes y visitantes.
Además de los partidos, la ciudad albergó conciertos masivos, zonas de convivencia y espacios turísticos que permanecieron llenos durante la mayor parte del torneo, sin registrarse incidentes de consideración que empañaran la imagen de Guadalajara como un destino seguro.
Impacto social y proyección a futuro
El académico de la Universidad de Guadalajara, Francisco Jiménez Reynoso, señaló que el entusiasmo por el Mundial desplazó temporalmente la atención pública sobre problemas cotidianos como la inseguridad. Según el especialista, el buen desempeño de la Selección Mexicana altera el ánimo colectivo, haciendo que la ciudadanía se enfoque en el fútbol y las celebraciones.
No obstante, Jiménez Reynoso también advirtió que temas como las desapariciones de personas y otras problemáticas sociales perdieron visibilidad durante el desarrollo del torneo, por lo que consideró importante no perder de vista estos desafíos una vez concluida la competencia.
El balance final del Mundial 2026 dejó en claro que un evento deportivo de esta magnitud puede servir como una poderosa vitrina internacional. Guadalajara aprovechó esta oportunidad para proyectar una imagen favorable que contrastó con estereotipos previos y fortaleció su posición como uno de los destinos mejor evaluados.
Expertos consideran que mantener esta percepción positiva dependerá de que las autoridades consoliden avances en seguridad, movilidad y atención al turista más allá del periodo del torneo deportivo.

