El hijo del cantante Yahir, conocido por su paso por La Academia, ha logrado dejar atrás su lucha contra las adicciones y se encuentra en una nueva etapa de su vida. Tristán, de 27 años, ahora se dedica a la venta de aguacates, oficio que combina con su pasión por la composición musical, según reveló su padre en diversas entrevistas.
El cantante Yahir compartió en el programa Venga la Alegría que su hijo atraviesa un momento “más estable” y con mayor cercanía familiar. “Se dedica a vender aguacates… anda en eso, pero él en el carro, donde anda con los aguacates, trae el micro y la compu y va componiendo de un trayecto a otro, haciendo rolas, y me manda ideas y todo, y sí, muy padre”, detalló el artista sobre la rutina de Tristán.
La recuperación de Tristán y el apoyo familiar
Yahir explicó que, aunque él y la madre de Tristán lo acompañaron en tratamientos y terapia, el avance actual depende del propio joven. “Yo creo que es un momento en el que Tristán ha tomado decisiones ya importantes en su vida él, por él”, afirmó el cantante. Además, señaló que su prioridad es verlo bien y en armonía con su familia, respaldándolo en su camino musical: “A mí lo importante es que él esté bien, que esté feliz, que tenga proyección en su vida”.
La relación entre padre e hijo ha tenido varios altibajos a lo largo de los años, pero recientemente ha mejorado. Yahir recordó que en la Navidad de 2024, Tristán lo sorprendió en Hermosillo, Sonora: “La verdad se me cayeron los calzones porque me cayó de sorpresa Tristán en Hermosillo”, declaró en una conferencia de prensa citada por Univision.
El pasado de adicciones y el punto de inflexión
El joven ha hablado abiertamente sobre su pasado con las adicciones. En una entrevista con el periodista Javier Ceriani, Tristán relató que estuvo a punto de morir por una fuerte gastroenteritis provocada por el consumo de alcohol, lo que lo llevó a un ingreso hospitalario a los 23 años. “Me dijeron: ‘Pues le paras o bye, bye’, pues cómo que bye, bye, tengo mucho que vivir”, comentó en esa ocasión. Tristán sostiene que su proceso de recuperación no solo implica dejar la dependencia física, sino también atender los factores emocionales que lo llevaron a “tocar fondo”.
Actualmente, el hijo de Yahir vive cerca de su familia y recibe apoyo constante de su padre. Trabaja para reconstruir el vínculo afectivo que se vio afectado por sus adicciones, mientras se sostiene con la venta de aguacates y sigue componiendo música con la esperanza de abrirse camino en la industria.

