La diabetes está provocando un impacto significativo en la productividad y la asistencia en los centros de trabajo, ya que el 47% de las personas que padecen esta enfermedad presentan ausentismo laboral, una cifra considerablemente mayor al 26% registrado en trabajadores que no tienen esta condición.
Este fenómeno responde principalmente a la necesidad de los pacientes de acudir a citas médicas, gestionar complicaciones de salud o recuperarse de los síntomas propios de la enfermedad. La problemática no solo afecta la economía de los individuos, sino que también impacta la eficiencia operativa de las organizaciones y genera costos adicionales por la baja productividad y la necesidad de realizar ajustes en los puestos de trabajo.
Proyecciones globales y factores de riesgo
De acuerdo con datos de la Federación Internacional de Diabetes, se prevé que para el año 2050 la cantidad de adultos con esta condición alcance los 853 millones de personas en todo el mundo, lo que representa un incremento del 46% frente a los 589 millones de casos registrados actualmente. Este crecimiento subraya la importancia de abordar la enfermedad como un desafío de salud pública que requiere la intervención de gobiernos y empresas.
En el entorno de trabajo, factores como el sedentarismo, los niveles de estrés y los horarios laborales influyen directamente en la aparición y el control de la diabetes, lo que hace necesario promover entornos que faciliten el autocuidado de los empleados.
Recomendaciones para mejorar el bienestar laboral
Para mitigar estos efectos, la Dra. Cristina García Ulloa, especialista de la UNAM, señaló la relevancia de garantizar atención médica apropiada, promover la actividad física y fomentar una alimentación balanceada, además de brindar apoyo en salud mental y educación constante sobre la enfermedad.
Implementar estrategias sencillas en las oficinas puede marcar la diferencia, tales como:
- Respetar los horarios destinados a la alimentación.
- Contar con espacios dignos para comer y equipos como refrigeradores para calentar alimentos.
- Fomentar rutinas de ejercicio, incluso de 30 minutos diarios de fuerza, que puedan realizarse en el lugar de trabajo.
- Brindar capacitación para que los trabajadores aprendan a reconocer señales de alerta.
Estas medidas no solo buscan mejorar la calidad de vida y reducir las complicaciones graves —como la ceguera, el pie diabético o la insuficiencia renal—, sino que también contribuyen a fortalecer la creatividad y el rendimiento dentro de las empresas.

