Las autoridades sanitarias en México han dado luz verde al uso del lenacapavir, un nuevo fármaco antirretroviral diseñado para la profilaxis preexposición (PrEP) contra el VIH. Este medicamento destaca por su mecanismo de aplicación, ya que consiste en una inyección que solo requiere administrarse cada seis meses, facilitando la prevención en comparación con los métodos tradicionales.
La aprobación en territorio mexicano se dio tras la evaluación de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), organismo que validó los estándares de seguridad, calidad y efectividad del fármaco. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los ensayos clínicos demuestran que este tratamiento posee una eficacia preventiva que se aproxima al 100 por ciento.
Población con mayor riesgo de contagio
Aunque el medicamento ya es una realidad en el país, la OMS y las autoridades de salud aclaran que su uso no es universal, sino que está enfocado en individuos con una vulnerabilidad elevada para contraer el virus. La Censida puntualiza que la aplicación de la PrEP debe analizarse de forma individual según el nivel de riesgo de cada paciente.
Entre los colectivos identificados como prioritarios para este esquema de prevención se encuentran:
- Hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres.
- Personas transgénero con exposición sexual al virus.
- Trabajadores sexuales y personas que consumen drogas por vía inyectada.
- Personas privadas de la libertad.
- Individuos con parejas que viven con VIH.
- Personas que no utilizan condón de forma constante o que intercambian parejas sexuales.
- Quienes presentan infecciones de transmisión sexual (ITS) de forma recurrente.
Mecanismo de acción y ventajas frente al tratamiento diario
El lenacapavir funciona atacando la cápside del VIH, que es la estructura encargada de resguardar el material genético del virus. Al interrumpir diversas fases del ciclo vital del patógeno, el medicamento impide que la infección se consolide en el organismo. Es importante precisar que, aunque funciona como prevención, no debe considerarse una vacuna.
La principal ventaja de esta opción frente a la PrEP oral es la comodidad, pues elimina la necesidad de ingerir una pastilla diariamente, sustituyéndola por dos dosis anuales. No obstante, para iniciar el esquema, es indispensable que las pruebas confirmen que la persona no tiene una infección previa por VIH. Finalmente, las autoridades instan a la población a no abandonar otras prácticas preventivas, como el uso del preservativo, para mantener una protección integral.

