En un hecho sin precedentes para el sector financiero mexicano, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció un acuerdo histórico con las principales instituciones bancarias del país durante la inauguración de la 89ª Convención Bancaria, realizada el 19 de marzo de 2026 en Cancún, Quintana Roo. El pacto, sellado con la participación de Banamex, BBVA México, Banco Azteca y otras entidades, busca transformar el sistema bancario en un instrumento de desarrollo social y reducción de la pobreza en todos los estados del país.
Compromiso con la inclusión financiera
La mandataria destacó que el nuevo modelo no solo busca rentabilidad, sino también equidad. En su discurso, Sheinbaum enfatizó la necesidad de que el sistema financiero se convierta en un aliado estratégico para el bienestar de la población, particularmente en regiones marginadas. “Queremos una banca moderna, pero también una banca humana que entienda las necesidades del México profundo”, afirmó ante los principales ejecutivos del sector.
Como parte del acuerdo, se impulsará una colaboración estrecha entre el Banco del Bienestar y la banca privada para extender servicios financieros a comunidades rurales que aún dependen del efectivo, promoviendo así una verdadera bancarización con sentido social.
Incentivos para expandir infraestructura bancaria
Para garantizar resultados concretos, el gobierno federal implementará incentivos fiscales y administrativos dirigidos a los bancos que inviertan en la instalación de cajeros automáticos y sucursales en municipios con baja cobertura financiera. Esta medida busca llevar servicios bancarios formales a zonas históricamente excluidas del sistema.
Se espera que esta expansión permita una dispersión más ágil de programas sociales, facilite el acceso a créditos productivos y seguros, y fomente la cultura del ahorro, generando un impacto directo en el crecimiento económico de familias y pequeños negocios.
Estabilidad y confianza para los mercados
Además de la agenda social, la presidenta envió un mensaje de certidumbre a los inversionistas nacionales y extranjeros. Descartó reformas regulatorias radicales y reafirmó el compromiso de su gobierno con el Estado de Derecho y la estabilidad macroeconómica. El diálogo permanente con la Asociación de Bancos de México (ABM) será clave para mantener un entorno favorable para la inversión y el crecimiento económico sostenible.

