Una investigación publicada en la revista científica Nature ha descubierto que los anticuerpos producidos por el sistema inmunológico para combatir tumores pueden evolucionar y provocar trastornos autoinmunes que atacan el cerebro.
El estudio, conducido por un equipo internacional, utilizó un modelo experimental en ratones con cáncer de mama triple negativo, donde se introdujo la expresión controlada de receptores NMDA en las células cancerosas.
Mecanismo de evolución de los anticuerpos
Esta metodología permitió observar la reacción del sistema inmune ante proteínas que normalmente están confinadas al cerebro, y cómo los anticuerpos inicialmente poco reactivos maduraron hasta convertirse en variantes capaces de dañar tejidos sanos.
La investigación confirmó que la expresión anormal de los receptores GluN1 y GluN2B en los tumores desencadenó una fuerte respuesta inmunológica. Esta defensa no solo atacó a las células cancerosas, sino que también impulsó la maduración de anticuerpos con la capacidad de cruzar la barrera hematoencefálica y afectar al sistema nervioso central.
El rastreo del origen de estos anticuerpos reveló que provenían de células B con baja afinidad inicial por proteínas propias. Tras sucesivas etapas de maduración dentro del tumor, adquirieron una alta afinidad y la capacidad de modificar la función de los receptores NMDA.
Hallazgos clínicos en pacientes
El análisis de muestras de sangre y tejido tumoral de 53 mujeres con cáncer de mama triple negativo mostró que el 15 % presentaba niveles elevados de estos anticuerpos contra los receptores NMDA, lo que correlacionaba con la expresión de dichos receptores en las células tumorales.
Ninguna de las pacientes con títulos altos de anticuerpos experimentó progresión de la enfermedad durante un seguimiento promedio superior a cuatro años, lo que sugiere un posible efecto protector de la respuesta inmune.
Los investigadores advirtieron que la presencia de anticuerpos en sangre no implica automáticamente el desarrollo de enfermedades neurológicas, ya que para causar daño cerebral estos deben atravesar la barrera hematoencefálica, una condición que no se da en todos los casos.
Diversidad funcional y riesgos
El estudio documentó una diversidad funcional entre los anticuerpos generados: algunos potenciaban la actividad de los receptores NMDA, mientras que otros la inhibían. En los ratones que desarrollaron altos títulos de anticuerpos activadores, se observó una regresión espontánea del tumor tras el pico de la respuesta inmune.
Cuando los científicos transfirieron al cerebro de los animales uno de los anticuerpos que aumentaba la actividad de estos receptores, estos presentaron inestabilidad autonómica y una disminución del umbral para convulsiones, síntomas característicos de la encefalitis autoinmune asociada a cáncer.
En contraste, los anticuerpos con efecto inhibidor no desencadenaron síntomas similares, lo que indica que el riesgo de enfermedad depende del tipo de anticuerpo predominante.
Implicaciones y limitaciones del estudio
Los resultados indican que la autoinmunidad puede surgir a partir de la vigilancia inmunológica contra el cáncer. Los autores plantean que los anticuerpos germinales podrían haber evolucionado como un mecanismo de defensa para detectar células que reactivan programas de desarrollo, como en infecciones virales o cáncer.
El trabajo también señala que este efecto no se limita al cáncer de mama, ya que la expresión de receptores NMDA se ha observado en distintos tumores, lo que podría tener implicaciones en otras patologías oncológicas.
Los investigadores reconocieron limitaciones en su aproximación experimental, que simplifica una realidad más compleja, y subrayaron la necesidad de estudios adicionales para comprender cómo se produce la transición de una respuesta inmune protectora a una patológica en seres humanos.
Finalmente, se remarcó la necesidad de mejorar la clasificación y el tratamiento de las enfermedades neuropsiquiátricas de origen autoinmune, ya que un mismo tipo de anticuerpo puede tener efectos activadores o inhibidores según su evolución y el contexto biológico.

