La presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó la conferencia mañanera de este 1 de mayo para fijar la postura de su gobierno ante el contexto de tensión bilateral con Estados Unidos: México mantiene una relación de coordinación y colaboración con Washington, pero no de subordinación. La soberanía nacional, subrayó, es un principio que no está sobre la mesa.
“Es tiempo de la defensa de los principios y hay un principio que se llama soberanía y esa no se negocia“, afirmó la mandataria, quien además descartó que su gobierno se encuentre en una posición de debilidad o presión. “La presidenta está fuerte, está sólida y muy segura“, señaló.
El marco bilateral y sus límites
Sheinbaum explicó que el entendimiento con Estados Unidos se sostiene sobre cuatro ejes: responsabilidad compartida, respeto a la soberanía de cada nación, colaboración sin subordinación y apego a los términos del acuerdo bilateral. Dentro de ese marco, dijo, ha habido respeto, y ese es el piso mínimo que su gobierno exigirá en cualquier circunstancia.
La presidenta precisó que las investigaciones en curso, tanto el caso Sinaloa como el caso Chihuahua, corren a cargo de la Fiscalía General de la República, que es la autoridad competente para determinar si existen pruebas suficientes y para informar sobre el avance de las indagatorias. “En México, todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre que es culpable, se tiene que acreditar la responsabilidad”, sostuvo.
Resultados en seguridad como respaldo
La mandataria respaldó su discurso con cifras concretas. En lo que va de su administración, los homicidios dolosos han disminuido 44%, la percepción de inseguridad entre la ciudadanía bajó según la encuesta ENSU del INEGI, y el Consejo Nacional de Seguridad ha entregado a 94 personas requeridas por Estados Unidos, bajo los mecanismos de cooperación establecidos y en beneficio de ambas naciones.
Unidad nacional como respuesta
Ante las versiones que buscan instalar una narrativa de crisis o debilidad, Sheinbaum fue puntual: “Una mentira repetida muchas veces no se convierte en verdad“. Y lanzó un llamado a la unidad: “Frente al embate exterior lo que debe haber es unidad nacional, unidad con el pueblo. Quien no quiera eso, pues es que está con el exterior“.La presidenta cerró su posicionamiento con la misma firmeza con la que lo abrió: con convicción, con datos y con un principio que, dejó claro, no tiene precio ni tiene precio de negociación: la soberanía de México.

