La próxima Copa del Mundo, que se celebrará en Norteamérica en 2026, marcará la despedida de varias figuras legendarias del fútbol, todas ellas con cuarenta años o más, quienes desafían los límites de la edad para competir en la máxima cita del balompié.
La experiencia como factor clave
Más allá del aumento a 48 selecciones y la nueva infraestructura, el torneo será testigo de cómo estos seis deportistas utilizan su veteranía y disciplina como elementos fundamentales para el liderazgo dentro de sus equipos nacionales, en un contexto donde muchos de sus contemporáneos ya se han retirado.
El histórico Estadio Azteca será uno de los escenarios que albergará el inicio de esta edición, donde la calidad y el compromiso de estos exponentes serán un atractivo adicional.
Los veteranos que harán historia
Entre los jugadores más longevos que competirán se encuentra el portero escocés Craig Gordon, de 43 años, quien debutará en una fase final mundialista después de superar graves lesiones y romper una sequía de casi tres décadas para su selección.
Por parte de Portugal, Cristiano Ronaldo, con 41 años, buscará ampliar su récord como máximo goleador en selecciones y competir en su sexto Mundial consecutivo, manteniendo un estado físico excepcional.
El mediocampista croata Luka Modric, de 40 años, capitán y ganador del Balón de Oro, seguirá siendo la brújula táctica de su equipo, aportando visión de juego y resistencia.
Presencias destacadas en el continente anfitrión
El arquero mexicano Guillermo Ochoa, también de 40 años, se convertirá en uno de los grandes atractivos de la Selección de México en el torneo coorganizado en casa, aportando experiencia internacional y liderazgo bajo los tres palos en su sexta participación mundialista.
El delantero bosnio Edin Dzeko, de 40 años, regresará a un Mundial tras doce años de ausencia, siendo la pieza angular en la clasificación de su país y su principal amenaza ofensiva.
Completa la lista el guardameta alemán Manuel Neuer, de 40 años, quien a pesar de recuperaciones físicas complejas, mantiene su revolucionario estilo de “portero-líbero” y busca aportar seguridad y jerarquía al arco teutón en su quinta Copa del Mundo.
La presencia de estos seis titanes no es un mero acto de nostalgia, sino la prueba de que la longevidad y el profesionalismo pueden prevalecer en el alto rendimiento, ofreciendo a los aficionados los últimos destellos de una generación dorada del fútbol.

