La industria de alimentos de origen vegetal, conocida como plant-based, ha evolucionado más allá de las hamburguesas tecnológicas que marcaron su auge hace una década. México se ha posicionado como un actor clave en este mercado, con un valor estimado de 390 millones de dólares y proyecciones que superan los 700 millones para 2030, según datos de la Asociación de Emprendedores Veganos de México y consultoras internacionales.
El país ocupa el segundo lugar mundial en porcentaje de población que sigue una dieta basada en plantas, con un 9 por ciento de veganos y un 19 por ciento de vegetarianos, solo detrás de India. Además, el 30 por ciento de los mexicanos se considera flexitariano, lo que ha convertido al mercado local en un polo de atracción para la industria global.
Manuel Villarreal, fundador y CEO de I Eat My Greens, empresa estadounidense con producción en México, explicó que la primera ola de productos plant-based, impulsada por compañías como Impossible Foods y Beyond Meat, generó gran expectativa pero también desilusión. “El consumidor vio que lo que estaba comiendo no era lo que le prometían, que no era más sano. Muchas empresas se fueron a la quiebra”, señaló.
El cambio de percepción del consumidor
La inflación global y una mayor educación del público llevaron a que los productos de la primera generación plant-based fueran considerados ultraprocesados. Esto provocó una corrección en el mercado, con empresas diversificando sus portafolios o quebrando. Sin embargo, la visibilidad que generaron abrió paso a una nueva ola de productos más naturales y con ingredientes más simples.
Manuel Villarreal destacó que el camino actual está en el minimalismo. Su empresa, I Eat My Greens, ofrece sopas de vegetales como calabacín, cilantro y coliflor, o de zanahoria, camote y cúrcuma, buscando opciones accesibles y nutritivas para personas con poco tiempo.
Según Future Market Insights, el mercado mundial de comida plant-based está valorado en 15,900 millones de dólares, con proyecciones de alcanzar los 49,500 millones en 2036, un crecimiento del 12 por ciento impulsado por cambios en las prioridades de salud y la conciencia ambiental.
México, un mercado estratégico
La posición geográfica de México, su frontera con Estados Unidos, su tradición agrícola y una población de más de 120 millones de personas lo convirtieron en un destino atractivo para la industria. El consumo de maíz, frijoles, chile, amaranto y chía desde tiempos prehispánicos facilitó la adopción de dietas basadas en plantas.
De acuerdo con Grand Horizon View Research, México es el segundo país del mundo con mayor porcentaje de población que sigue una dieta plant-based, con un 9 por ciento de veganos y un 19 por ciento de vegetarianos. Además, el 30 por ciento de la población se considera flexitariana, según la Asociación de Emprendedores Veganos de México.
El mercado mexicano de productos plant-based está valorado en 390 millones de dólares, con expectativas de superar los 700 millones en 2030. En el sector restaurantero, la Ciudad de México cuenta con 481 restaurantes vegetarianos y veganos, solo superada en Latinoamérica por Sao Paulo.
Ivo Lepes, socio del restaurante vegetariano Chui, que abrió en la colonia Roma en 2024, comentó que en México no fue necesario ocultar la naturaleza del establecimiento, a diferencia de su experiencia en Buenos Aires. “Una de nuestras primeras decisiones ejecutivas fue que no íbamos a imitar la carne a través de nuestra cocina”, afirmó.
El futuro de la industria
La consultora Innova Market Insights reportó que los productos innovadores de origen vegetal crecieron un 26 por ciento entre 2018 y 2024. Europa lidera el mercado global con un 41 por ciento de participación, mientras que Brasil y México son los motores de Latinoamérica.
La diversificación de ingredientes, como el uso de micelio, haba y algas en lugar de la dependencia excesiva de soya y chícharos, se perfila como la nueva frontera competitiva, según Future Market Insights. Para Villarreal, el futuro está en el minimalismo y en ofrecer alimentos que no imiten a la carne, sino que aprovechen la riqueza de los vegetales.

