La Red Sísmica Mexicana, a través de un equipo de la UNAM encabezado por Leonardo Ramírez Guzmán, está ampliando la cobertura de monitoreo de sismos en México con la instalación de 58 nuevas estaciones. De estas, 38 están a cargo del Servicio Sismológico Nacional (SSN) del Instituto de Geofísica y 20 de la Unidad de Instrumentación Sísmica del Instituto de Ingeniería (II). El objetivo es mejorar la precisión en la magnitud y localización de los temblores, así como generar mapas de intensidad que indiquen las zonas donde el movimiento del suelo fue severo y pudo dañar viviendas o infraestructura.
Ramírez Guzmán, titular de la Coordinación de Ingeniería Sismológica del II, detalló que la ubicación de las nuevas estaciones, que están en proceso de construcción, abarca el norte del país, la región menos instrumentada hasta ahora. Incluye la península de Baja California y los estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, además de ciudades como Tijuana. El especialista señaló que existe la falsa creencia de que en esas zonas no ocurren sismos, cuando en realidad sí hay actividad telúrica.
Reorganización en el centro y sureste
El proyecto también implica una reorganización de la distribución de estaciones en el centro y sureste de México. Guerrero es la entidad con mayor equipamiento, con 34 estaciones, seguida de Oaxaca, donde se están instalando dos adicionales a las casi 30 existentes, y Michoacán. Según el experto, esto permitirá localizar y estimar magnitudes con menor incertidumbre, e incluso detectar temblores que antes pasaban desapercibidos por falta de instrumentación.
En la Ciudad de México, el II y el SSN mantienen alrededor de 100 estaciones, lo que la convierte en una de las urbes más instrumentadas del mundo, comparable con Tokio, Japón, y Los Ángeles, California.
Plataforma de consulta para autoridades y ciudadanos
El proyecto, que inició en la primera década del siglo XXI y se encuentra en su tercera fase, comparte la información generada entre el II, el SSN y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED). La transmisión de datos se realiza mediante fibra óptica, líneas de Red UNAM y enlaces de radio, lo que garantiza que la información llegue incluso si una vía falla durante un sismo.
Además, se está desarrollando un sistema de mapas para presentar los datos de los movimientos telúricos más fuertes. Ramírez Guzmán explicó que, además de enviar correos electrónicos y publicar reportes en la página de internet de la Unidad (uis.unam.mx), están creando una plataforma donde autoridades y la sociedad en general podrán consultar la intensidad del temblor minutos después de ocurrido. La primera versión de esta plataforma está disponible en https://www.uis.unam.mx/RSM y ofrece mapas de intensidades donde el color rojo indica las zonas con movimiento del suelo más intenso. Su efectividad fue verificada con observaciones de campo en Guerrero tras el sismo de magnitud 6.5 registrado el 2 de enero de este año.
Uno de los fines del monitoreo es que la Coordinación Nacional de Protección Civil utilice estos datos para la toma de decisiones. Una vez que el SSN publica la estimación de magnitud, se genera un mapa de intensidad que se libera aproximadamente 40 minutos después del sismo para que las autoridades apliquen medidas de atención a la emergencia. También se envía información a la Comisión Nacional del Agua para evaluar si alguna presa resultó afectada por una sacudida significativa.
El Instituto de Ingeniería ha concluido ocho de las 20 estaciones de esta nueva etapa de la Red, que se estima terminar durante el presente año. El financiamiento proviene de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal, con acompañamiento del CENAPRED, concluyó Leonardo Ramírez.

