La falta de fabricación nacional de tarjetas de circuito impreso, piezas fundamentales para los centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos, constituye un cuello de botella estratégico para México. Ante este escenario, Desarrollo Económico de Ciudad Juárez identificó una oportunidad de negocio clave para la región fronteriza, dado que el país actualmente importa casi la totalidad de estos componentes desde Asia.
El organismo empresarial, encabezado por César Ochoa Reyes, advirtió que la ausencia de producción local de estos insumos genera una dependencia externa crítica. En la actualidad, México no cuenta con plantas que tengan la capacidad de fabricar tarjetas de circuito impreso de alta densidad o multicapa a escala industrial, elementos indispensables para la infraestructura de inteligencia artificial estadounidense.
Dependencia de importaciones asiáticas
De acuerdo con los datos proporcionados por la entidad privada, la dependencia de mercados extranjeros es masiva. “Más del 95 por ciento de las tarjetas de circuito impreso utilizadas (por las empresas taiwanesas Foxconn, Wistron, Pegatron y Inventec y las compañías estadounidenses Flex, Jabil, SMTC, Keytronic y Mack Technologies) en Chihuahua son importadas de China, Taiwán y Corea del Sur”, detalló el organismo.
Estos componentes son la estructura física que permite la conexión entre la memoria, los procesadores y los aceleradores gráficos. Su importancia radica en que facilitan el movimiento de datos a velocidades extremas y permiten gestionar flujos masivos de computación paralela sin que ocurran problemas de sobrecalentamiento.
Potencial manufacturero en la frontera
Ciudad Juárez posee un ecosistema industrial robusto que podría aprovechar esta coyuntura. La ciudad aporta más del 43.6 por ciento del Producto Interno Bruto de Chihuahua y alberga a más de 2,800 maquiladoras de exportación. El organismo señaló que muchas de estas empresas ya realizan procesos que podrían adaptarse con facilidad a la industria de semiconductores, específicamente en las etapas de ensamble, prueba y empaque (ATP).
“Muchas (de las maquiladoras de Ciudad Juárez) ya están insertas en procesos que pueden extrapolarse con relativa facilidad a procesos ATP (Assembly, Test & Packaging) de la industria de semiconductores”
Sin embargo, el fortalecimiento de la proveeduría local enfrenta obstáculos significativos. Aunque las pequeñas y medianas empresas de la región tienen experiencia en automatización, pruebas y moldeo, carecen de certificaciones necesarias, financiamiento para tecnología avanzada y personal técnico especializado en procesos de última generación.
Propuesta de inversión estratégica
A pesar de que instituciones como la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez realizan trabajos de diseño electrónico, estos se mantienen en niveles de prototipo y no alcanzan la capacidad de producción masiva requerida en procesos químicos o fotolitografía. Por ello, se plantea la necesidad de atraer proyectos de coinversión para instalar plantas piloto de fabricación de tarjetas de circuito en alianza con proveedores internacionales.
Una producción local no solo atendería la demanda de gigantes como Foxconn o Jabil en el estado de Chihuahua, sino que también ayudaría a que México logre una mayor autonomía industrial en este sector tecnológico crítico. Actualmente, el ensamblaje de estas placas (PCBA) es uno de los pilares de la región, abasteciendo principalmente a los sectores de telecomunicaciones, médico y automotriz en el mercado estadounidense.

