El mal manejo de los bebederos, el uso de plantas ornamentales no aptas y la presencia de pesticidas son los principales factores que impiden que los colibríes visiten los jardines, según advierten autoridades ambientales mexicanas. De acuerdo con el “Manual breve de los colibríes. Guardianes alados del territorio”, publicado por la Sedema, la Semarnat y la Conabio, existen condiciones específicas de higiene y nutrición que estas aves requieren para sentirse seguras y alimentadas.
Preparación correcta del néctar y riesgos sanitarios
Para asegurar la salud de estas aves, las instituciones gubernamentales establecen que la mezcla ideal consiste en una parte de azúcar blanca refinada por cuatro partes de agua potable que haya sido hervida. El uso de sustancias como miel, edulcorantes, azúcar mascabado o colorantes artificiales está estrictamente prohibido, ya que pueden provocar infecciones por hongos en el pico de los ejemplares.
La higiene es otro punto crítico, debido a que el agua azucarada se fermenta con facilidad, especialmente en zonas de clima cálido. Un bebedero descuidado puede convertirse en un foco de infección por el protozoario Trichomonas gallinae, el cual afecta el sistema digestivo de las aves. Por ello, se recomienda lavar los recipientes y renovar el líquido cada uno o dos días. Al respecto, la ecóloga Rachel Vannette, de la Universidad de California en Davis, señaló que “las mejores prácticas implican una limpieza rutinaria y minuciosa”.
Plantas nativas frente a especies exóticas
No todas las flores atraen a los colibríes. El manual explica que estas aves mantienen una relación evolutiva con plantas nativas como la salvia, el muicle, el toronjil o el penacho de fuego, cuyas estructuras permiten el acceso al néctar. En contraste, muchas plantas exóticas o puramente decorativas no producen el alimento necesario, funcionando únicamente como elementos visuales que no sostienen la vida del ave.
Asimismo, el uso de insecticidas representa un peligro latente. María del Coro Arizmendi Arriaga, de la FES Iztacala de la UNAM, identificó a los plaguicidas como el riesgo principal para polinizadores, ya que eliminan los insectos pequeños que complementan la dieta de los colibríes y pueden bioacumularse en la vegetación.
Medidas de seguridad en entornos urbanos
Para fomentar la presencia de estas especies, que incluyen 57 tipos distintos en México (13 de ellos endémicos), es necesario mitigar riesgos ambientales. El manual sugiere colocar mallas o calcomanías en las ventanas para evitar choques mortales y mantener a mascotas como gatos dentro de los hogares para no espantarlos.
Finalmente, se recomienda diversificar la flora con especies de distintas épocas de floración para ofrecer alimento constante. Un estudio del Centro de Investigación Colibrí Gorriazul indica que las aves prefieren soluciones con una concentración de azúcar cercana al 20%, similar a la que encuentran naturalmente en las flores.

