La agencia espacial estadounidense presentó este martes un plan presupuestado en veinte mil millones de dólares que busca concretar el retorno de astronautas a la superficie lunar en 2028, desarrollar alunizajes con frecuencia semestral y erigir una instalación permanente en ese satélite dentro de los próximos siete años.
Una estrategia por etapas
Durante una conferencia de prensa en Washington, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, detalló una estrategia de despliegue lunar por fases que calificó como la más ambiciosa desde el programa Apollo. El esquema cuenta con la colaboración de compañías privadas como SpaceX y Blue Origin, así como de otras agencias espaciales de carácter internacional.
“Habrá un camino evolutivo para construir el primer puesto avanzado permanente de la humanidad en la superficie lunar, y el mundo nos acompañará en este proceso”, afirmó Isaacman.
Objetivos en el marco político
La fecha meta de 2028 responde a una revisión del programa Artemis que incrementa la periodicidad de las misiones con tripulación. “La NASA está comprometida a lograr lo casi imposible una vez más: regresar a la Luna antes de que finalice el mandato del presidente Trump, construir una base lunar, establecer una presencia permanente y llevar a cabo las demás acciones necesarias para garantizar el liderazgo estadounidense en el espacio”, declaró Isaacman según un comunicado oficial de la agencia.
Ajustes en los proyectos
Previo a ese hito, la NASA se alista para la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado del programa, que enviará a cuatro astronautas en una trayectoria alrededor de la Luna y cuyo despegue desde Florida está programado para abril.
En este contexto, la agencia confirmó que el desarrollo de la estación orbital lunar Gateway quedará “en pausa”, priorizando la infraestructura de superficie y los sistemas de transporte, aunque sin descartar retomar el proyecto posteriormente. “No debería sorprender a nadie que estemos pausando Gateway en su forma actual para enfocarnos en la infraestructura que apoya operaciones sostenidas en la superficie de la Luna”, señaló Isaacman.
“A pesar de los desafíos con algunos equipos existentes, la agencia reutilizará el hardware aplicable y aprovechará los compromisos de sus socios internacionales para respaldar estos objetivos”. La Agencia Espacial Europea era una de las organizaciones socias en el proyecto Gateway, el cual había recibido críticas por ser considerado un gasto excesivo y una distracción de otros objetivos lunares.

